Los “wearables” son dispositivos portátiles que una persona lleva integrado de una forma no invasiva en su cuerpo o como vestimenta, y que permiten la monitorización continua de diferentes signos o variables durante el transcurso de la vida diaria (ya sea durante la jornada laboral, en el hogar, o en las actividades deportivas, etc.) y que podrían usarse dentro de un entorno clínico.

Los más habituales suelen ser las pulseras de actividad (para el registro de una determinada actividad física como los pasos diarios por ejemplo) y los relojes inteligentes (que incluso pueden monitorizar la frecuencia cardíaca), aunque también existen otros como gafas, zapatillas, calcetines, camisetas, etc.

Lo que todos ellos tienen en común es que tienen la capacidad de estar conectados a internet (formando parte del famoso Internet de las cosas o “Internet of Things” en inglés) y al ordenador personal que llevamos casi todos en el bolsillo, el smartphone. De esta manera, podemos recibir en nuestro teléfono móvil datos en tiempo real de diferentes fuentes simultáneamente (los wearables).

En esta píldora digital entramos de lleno en el mundo de la salud móvil para contaros el uso potencial de los wearables como herramienta para la investigación y las mejoras en el seguimiento clínico que prometen.

Desarrollo y estado actual de los wearables

Según el Estudio Anual Mobile en España 2019, el 97% de los españoles utilizan su smartphone para conectarse a internet, mientras que únicamente el 21,9% usa diariamente un smartwatch

A pesar de ser éste un porcentaje relativamente bajo, el mercado mundial de los dispositivos conectados y wearables sigue creciendo a pasos agigantados, aumentando sus ventas en un 20% cada año (1,2). En 2019 las ventas de wearables superaron la cifra de los 300 millones de unidades (3).


Statistic: Number of connected wearable devices worldwide by region from 2015 to 2022 (in millions) | Statista
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Históricamente, los datos proporcionados por los pacientes durante una consulta ambulatoria se basan en reportes verbales subjetivos procedentes de la experiencia, recuerdos y conocimientos del paciente, o en el mejor de los casos de registros en papel. Hoy en día, gracias a los wearables y a herramientas digitales como las apps móviles, también podemos disponer de información clínicamente relevante recogida de forma continua durante el periodo de tiempo entre las visitas hospitalarias, obteniendo así una “foto” mejorada de lo que ha pasado desde la última vez que hemos visto al paciente, ya sean días, semanas o meses. De esta manera, se vigilan variables clínicas que permiten la anticipación y prevención proactiva de problemas de salud que antes no éramos capaces de detectar con la forma tradicional.

Por ello, la utilidad de los wearables en la atención sanitaria responde a la hipótesis de que la obtención de datos (pasiva o activamente) en tiempo real de los pacientes, a través de estos dispositivos, proporciona información de un alto valor clínico para los profesionales sanitarios, ayudando a realizar un mejor y precoz diagnóstico, tomar mejores decisiones de forma anticipada, y producir en última instancia una mejora en resultados en salud, incluso podría llegar a reducir los costes de la atención sanitaria.

The Body Map of Digital Health Sensors (Fuente: The Medical Futurist)

Como puede observarse en la imagen superior, existen diferentes tipo de wearables. Éstos pueden utilizarse para el control personal (registran parámetros fisiológicos, bioquímicos, mecánicos y de movimiento) o para el registro de variables del entorno ambiental (detectan y registran la calidad del aire, temperatura, luminosidad, etc.). 

Podéis echar un vistazo a la tabla de este artículo para haceros una idea de la amplia variabilidad que existe de wearables.

Otros sensores que se presentan como wearables un poco más invasivos pero más transparentes de cara al paciente y con mucha tecnología aún por desarrollar son los “digital tattoos”.

Ya existen estudios publicados sobre wearables como el estudio Apple Heart que registró y analizó datos de frecuencia cardíaca de más de 400.000 indiviuos en EEUU con una edad entre 18 y 65 años que usaban el iWatch de Apple, para detectar arritmias cardiacas, obteniendo como resultado un valor predictivo positivo superior al 85%. Este estudio ha cambiando el paradigma de la investigación clínica, llevándola a una escala y número de participantes incluidos nunca antes conseguido. Esto sirve como ejemplo de estudio clínico “líquido”, donde no existen barreras físicas o geográficas, incorporando al paciente-ciudadano y haciéndolos partícipes a través de la tecnología en la generación de nuevo conocimiento científico.

Como veis, el abanico de potenciales usos de los wearables en el entorno sanitario y clínico es enorme, independientemente del ámbito asistencial. Entre ellos Tully et al.(4). recoge:

  • Uso de las Google Glass como herramienta de aprendizaje en autismo (5). para informar de manera remota una angiografía coronaria (6), en cirugías (7), para realizar teleconsulta dermatológica (8) y toxicológica (9) y colocar un acceso venoso central guiado por ultrasonidos (10); 
  • Microsoft HoloLens en neurocirugía (11), cirugía ortopédica (12) y plástica (13).
  • Apple watch para medir la frecuencia cardiaca por fotopletismografía y detectar con ayuda de redes neuronales irregularidades en el pulso que pueden revelar una fibrilación previamente desconocida (14).
  • Smartbands para detectar el consumo de opioides (15), detectar apnea obstructiva del sueño (16), para perder peso (17) y disminución de estancia hospitalaria postoperatoria (18).
  • Calcetines usados en pacientes con Alzheimer.
  • Guantes y otros wearables que son utilizados en pacientes que padecen la enfermedad de Parkinson, epilepsia o ictus (19).

Por otro lado, a pesar de que todas estas utilidades parecen estar enfocadas en ciudadanos y pacientes ambulatorios, también se ha postulado la utilidad de los wearables en pacientes ingresados

Por ejemplo, en un estudio se evidenció que dar 1000 pasos en el día +1 del postoperatorio se asociaba con una menor probabilidad de una estancia hospitalaria prolongada. De esta manera, teóricamente se podría identificar a los pacientes con riesgo de tener estancias prolongadas simplemente cuantificando pasivamente  el número de pasos que hacen los pacientes en el día posterior a la cirugía mayor, siempre y cuando tenga puesta una pulsera o reloj inteligente.El potencial de los wearables en salud va mucho más allá de la actividad asistencial y mejora de resultados. De hecho, estos dispositivos se han propuesto también como instrumentos de registro de datos en el entorno de la investigación clínica, lo cual permitiría a los equipos investigadores la obtención pasiva y masiva de datos e información clínica relevante y de calidad a través de la monitorización constante de los pacientes, independientemente del lugar donde se encuentren y sin interferir en su vida diaria, lo cual permitiría a su vez tener mucha más información en tiempo real de los pacientes participantes en estas investigaciones o ensayos clínicos.

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Usos potenciales de los wearables en Farmacia Hospitalaria

El uso de wearables en el ámbito de la atención y la investigación farmacéutica también puede aportar grandes beneficios. Entre ellos se encuentran el registro y análisis de variables relacionadas con objetivos terapéuticos y/o posibles efectos adversos de los medicamentos, como puede ser el insomnio a través de una smartband u otros como la hipo/hipertensión arterial, prolongación del intervalo QTc, hipo/hiperglucemia, la ganancia o pérdida de peso, el aumento de la temperatura corporal, etc.  De la misma forma, la medición de determinadas variables fisiológicas para comprobar en tiempo real la modificación de parámetros PK/PD de fármacos podría ser una gran oportunidad para la optimización farmacoterapéutica.

Esto abre la posibilidad a que los ensayos clínicos cada vez sean menos poblacionales en favor de la individualización farmacoterapéutica en base a los datos que nos aporte el paciente y sus wearables.

Paralelamente al uso de wearables han surgido lo que podríamos llamar medicamentos inteligentes, ya que permiten el registro y seguimiento de la toma del medicamento en tiempo real a través de diferentes mecanismos incluídos en la forma farmacéutica  (ya sean inhaladores, jeringas subcutáneas multidosis, etc.). Esto ha abierto una nueva estrategia para medir la adherencia terapéutica de estos fármacos, ya que se registra con poco margen de error la toma del medicamento, pudiendo incluso estar disponible en la historia clínica de los pacientes. Aún así, seguiríamos hablando de mediciones indirectas de la adherencia, cuya aplicación es limitada.

Por otro lado, y a pesar de no ser estrictamente un wearable, cabe destacar también las “digital pills”, que son cápsulas que incluyen en su interior un biosensor digerible que tras ser ingerida envía una señal electrónica a un wearable o al propio smartphone del paciente, registrando así la toma del medicamento. Esto aporta un método de medición más fiable para el seguimiento adecuado de la adherencia terapéutica en determinados pacientes, ya que correspondería a una medida “casi” directa y no invasiva. Actualmente solo existe una smartpill comercializada (desde 2017 en EEUU, Aripiprazol MyCite).

Retos y Barreras para el Uso Sanitario de los Wearables

Es importante destacar que aunque los wearables se plantean como una gran herramienta para la atención sanitaria y la investigación clínica, todavía tienen muchas barreras y limitaciones, como por ejemplo:

  1. Interoperabilidad e integración en los sistemas de información del SNS: Hay que tener en cuenta que toda esa información que se genera tiene que estar posteriormente integrada con otras tecnologías de comunicación, procesamiento y almacenamiento dentro del propio wearable, para poder detectar patrones, enviar señales de alerta, implementar herramientas de soporte a la toma de decisión, etc.
  2. Seguridad, confidencialidad y privacidad de los datos de salud: Los datos de salud de los pacientes son los que jurídicamente tienen un nivel más alto de confidencialidad según la LOPD. Además, tras la aprobación del RGPD europeo las condiciones de acceso y utilización de datos de salud por parte de proveedores están muy restringidas. Esto obliga a que el tratamiento de los datos que hagan estos dispositivos tiene que estar blindado por diseño y por defecto, además de seguir unos estándares de calidad y seguir unas normas específicas según el país (por ejemplo en EEUU tienen la HIPAA). En este aspecto, sería también imprescindible desde el principio que los pacientes conozcan y consientan el uso que los datos procedentes de sus wearables, ya sea para mejorar su calidad de vida o para tener algún beneficio como ocurre con las miles de app que se utilizan en nuestro día a día en nuestro entorno.

  1. Problemas regulatorios y retraso en el marco legal: Al contrario que otros países como Nueva Zelanda, Reino Unido o Estonia , en España no se ha apostado por el momento por establecer un marco regulatorio ni estratégico sobre salud digital, lo cual influye negativamente en el progreso e integración de los avances tecnológicos y científicos en este aspecto. 

  1. Retraso en la transformación digital del SNS y cambio cultural: A las limitaciones anteriormente mencionadas, hay que añadir el retraso en el desarrollo de una salud digital que integre tecnología y conocimiento  para mejorar la atención sanitaria y los resultados en salud. Los motivos del retraso son múltiples, en los que cabe destacar la pobre cultura digital y la poca absorción de la innovación digital en el sistema sanitario, déficit importante entre las competencias digitales requeridas y las que tienen actualmente los profesionales sanitarios, falta de una estrategia institucional sobre transformación digital de la salud, etc.

Conclusiones

Los profesionales sanitarios debemos aprovechar las grandes posibilidades que nos ofrecen los wearables como fuentes de datos e información clínica, tanto dentro como fuera del contexto de la investigación y los ensayos clínicos. Estos dispositivos facilitan el registro y análisis de datos de vida real de los pacientes (real world data), lo cual supone una gran oportunidad de mejora desde el punto de vista sanitario y científico.

El mercado de los dispositivos de salud portátiles no para de crecer, y se espera que cada vez serán más transparentes, fiables y baratos, por lo que su disponibilidad y accesibilidad cada vez será mayor. Esto ya está permitiendo cierta democratización en el uso personal de estos dispositivos para autorregistro y seguimiento de patologías como la fibrilación auricular, la diabetes o la hipertensión arterial.

Sin embargo, actualmente existe una gran barrera a la entrada de la innovación digital dentro de los sistemas de salud. Ya sea por motivos regulatorios, de evidencia científica o de brecha digital, la realidad es que en pleno 2020 el uso de wearables en la práctica clínica diaria es poco más que anecdótico.

Para que los wearables sean una realidad en el entorno asistencial o investigador no se necesita una gran inversión en integración tecnológica en el SNS. La prácticamente la totalidad de los wearables se comercializan con la intención de ser utilizados solo por el consumidor/paciente, pero se podrían redirigir y gestionar su uso en un entorno clínico-paciente. Actualmente para avanzar no necesitamos inventar dispositivos nuevos, sino que podemos usar los que ya están comercializados para la propia investigación. De hecho cada día más pacientes tienen en sus casas alguno de estos dispositivos, lo que no supondría un gran impacto económico.

En cualquier caso, es cuestión de tiempo que pasemos de hablar de wearables en investigación a que sean utilizados como una herramienta asistencial normal en la atención sanitaria primaria y hospitalaria del futuro, extendiendo así las posibilidades de atención de los centros sanitarios, más allá de sus instalaciones físicas.

Y tú, ¿Conoces algún wearable curioso o que te haya llamado la atención? ¿Crees que pronto veremos pacientes ingresados en hospitales con wearables que registren su actividad? 

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BIBLIOGRAFÍA

0. Dias D, Paulo Silva Cunha J. Wearable Health Devices—Vital Sign Monitoring, Systems and Technologies. Sensors (Basel) 2018;18. https://doi.org/10.3390/s18082414.

1. Estudio Anual Mobile en España 2019 y tendencias | | Luces y sombras de las marcas [Internet]. [cited 2020 Feb 28]. Available from: https://fatimamartinez.es/2019/07/05/estudio-anual-mobile-espana-2019-tendencias/ 2. Consumo, uso y tendencias del móvil: “Informe Mobile en España y en el mundo 2018” [Internet]. [cited 2020 Feb 28]. Available from: https://mktefa.ditrendia.es/blog/consumo-uso-y-tendencias-del-móvil-informe-mobile-en-españa-y-en-el-mundo-2018.

3. Group IDM. Las ventas de wearables superan la marca de los 300 millones de unidades | En cifras | IT Reseller.

4. Tully J, Dameff C, Longhurst CA. Wave of Wearables: Clinical Management of Patients and the Future of Connected Medicine [Internet]. Vol. 40, Clinics in Laboratory Medicine. W.B. Saunders; 2020 [cited 2020 Feb 15]. p. 69–82. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/32008641.

5. Washington P, Voss C, Haber N, Tanaka S, Daniels J, Feinstein C, et al. A Wearable Social Interaction Aid for Children with Autism. In: Proceedings of the 2016 CHI Conference Extended Abstracts on Human Factors in Computing Systems – CHI EA ’16 [Internet]. New York, New York, USA: ACM Press; 2016. p. 2348–54. Available from: http://dl.acm.org/citation.cfm?doid=2851581.2892282.

6. Duong T, Wosik J, Christakopoulos GE, Martínez Parachini JR, Karatasakis A, Tarar MNJ, et al. Interpretation of Coronary Angiograms Recorded Using Google Glass: A Comparative Analysis. J Invasive Cardiol [Internet]. 2015 Oct;27(10):443–6. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26429845.

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8. Chai PR, Wu RY, Ranney ML, Bird J, Chai S, Zink B, et al. Feasibility and acceptability of Google Glass for emergency department dermatology consultations. JAMA Dermatology. 2015 Jul 1;151(7):794–6.

9. Chai PR, Babu KM, Boyer EW. The Feasibility and Acceptability of Google Glass for Teletoxicology Consults. J Med Toxicol [Internet]. 2015 Sep 27 [cited 2020 Mar 2];11(3):283–7. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26245879.

10. Wu TS, Dameff CJ, Tully JL. Ultrasound-guided central venous access using google glass. J Emerg Med. 2014 Dec 1;47(6):668–75.

11. Incekara F, Smits M, Dirven C, Vincent A. Clinical Feasibility of a Wearable Mixed-Reality Device in Neurosurgery. World Neurosurg. 2018 Oct 1;118:e422–7.

12. Condino S, Turini G, Parchi PD, Viglialoro RM, Piolanti N, Gesi M, et al. How to Build a Patient-Specific Hybrid Simulator for Orthopaedic Open Surgery: Benefits and Limits of Mixed-Reality Using the Microsoft HoloLens. J Healthc Eng [Internet]. 2018 Nov 1;2018:1–12. Available from: https://www.hindawi.com/journals/jhe/2018/5435097.

13. Adabi K, Rudy H, Stern C, Weichman K, Tepper O, Garfein E. Abstract: Optimizing Measurements in Plastic Surgery through Holograms with Microsoft Hololens. Plast Reconstr Surg – Glob Open. 2017;5(9S):182–3.

14. Turakhia MP, Desai M, Hedlin H, Rajmane A, Talati N, Ferris T, et al. Rationale and design of a large-scale, app-based study to identify cardiac arrhythmias using a smartwatch: The Apple Heart Study. Am Heart J [Internet]. 2019 Jan;207:66–75. Available from: https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S0002870318302710 .

15. Mahmud MS, Fang H, Wang H, Carreiro S, Boyer E. Automatic Detection of Opioid Intake Using Wearable Biosensor. In: 2018 International Conference on Computing, Networking and Communications (ICNC) [Internet]. IEEE; 2018. p. 784–8. Available from: https://ieeexplore.ieee.org/document/8390334.

16. Oliver N, Flores-Mangas F. HealthGear: A Real-time Wearable System for Monitoring and Analyzing Physiological Signals. 2006.

17. Wang JB, Cadmus-Bertram LA, Natarajan L, White MM, Madanat H, Nichols JF, et al. Wearable Sensor/Device (Fitbit One) and SMS Text-Messaging Prompts to Increase Physical Activity in Overweight and Obese Adults: A Randomized Controlled Trial. Telemed e-Health. 2015 Oct 1;21(10):782–92.

18. Daskivich TJ, Houman J, Lopez M, et al. Association of wearable activity monitors with assessment of daily ambulation and length of stay among patients undergoing major surgery. JAMA Netw Open . 2019; 2 (2): e187673. doi: 10.1001 / jamanetworkopen.2018.7673.

19. Johansson D, Malmgren K, Alt Murphy M. Wearable sensors for clinical applications in epilepsy, Parkinson’s disease, and stroke: a mixed-methods systematic review. J Neurol 2018;265:1740–52. https://doi.org/10.1007/s00415-018-8786-y.

20. Dunn J, Runge R, Snyder M. Wearables and the medical revolution. Personalized Medicine 2018;15:429–48. https://doi.org/10.2217/pme-2018-0044. Disponible en : https://www.futuremedicine.com/doi/pdfplus/10.2217/pme-2018-0044 .

📆 Última fecha de actualización = 12/04/2020 📆

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